Aries, declaración de guerra o camino a la fagocitación.

Sí, hubo liberaciones colectivas.

Varias.

Pero ya no.

Porque la desorientación extrema y la estructura del Kali Yuga ya no lo permite. 

 Antes el corral era uno. Ahora cada uno tiene el suyo, con decoración a medida.  

La Segunda Guerra fue el último intento serio. 

 Después de eso, se cerró la puerta colectiva hasta donde se sabe. Lo que queda es salida individual.


Tenemos una pareja de Dioses, que ha ingresado a Maya  por distintos puntos de la historia de esta mierda.


 Por eso los vamos a encontrar en infinidad de mitos, en distintos lugares geográficos, con distintos nombres. 

Ellos pudieron trascender el espacio, tiempo, todo para reclamar a los espíritus cautivos, para darles herramientas, enseñarles. Lo vimos en un par de mitos nada más, de todos los que hay. 


Como por ejemplo, los gatos de FREYA, cuando ingresó y tomó los gatos por asalto, o cuando reclamó el ganado del corral de la vaca roja y lo soltó libre para que busque la dignidad. Y de ese ganado, que está enredado entre todavía la vaca roja, algunos se van a salvar y otros no. 


La diosa les dio la posibilidad y los tocó con su aura catena para que pudieran salir. Y es voluntaria la salida. Cada uno tiene que decidir por sí mismo si quiere seguir metido en esta mierda o quiere salir. 

En el momento en que están separados de la vaca roja, tienen la posibilidad en la disolución, de liberarse. 


Muchos, pero no todos. ¿por qué están tan aferrados  a la creación y a cada elemento imaginario que hay dentro, que se van a ir con toda la mierda? 


La diosa los sacó del corral y les dio todo para que salgan. 


La gran mayoría volvió a meterse en otro corral, en el corral de las vacas motivadoras, en el corral en donde te dicen que sos un espíritu puro y que ya estás liberado, que ya solamente tenés que recordarte y salir del egregor.  Pero te meten en un egregor más grande y no te das cuenta que volvés a ser la vaca roja. 


La única posibilidad de liberación radica en leer y comprender los libros de Nimrod, y activar la actitud guerrera.


Entonces, ¿cuál es el siguiente paso? Es convertirse en guerrero, en guerrero y digno encima. Entonces, ahí está el arquetipo Aries con toda la información y con la conexión con el páraklito, que solamente la tendrán los dignos. 


A través de ese arquetipo, vinculado a Tauro, se accede a una percepción sanguínea.


Mediante el ingreso por la puerta tapada o castrada de Urano, se produce la apertura perceptiva.

A través de esa apertura se percibe el canto de los dioses y, con él, el recuerdo del origen.


Y ese recuerdo se manifiesta como imagen: primero, la imagen del origen contenida en el símbolo; luego, la imagen de la Diosa.

Todo esto se percibe de manera progresiva, a medida que el virya purifica la sangre.


Si la sangre no está purificada, va a haber mensajes confusos, interpretaciones erróneas, porque la sabiduría hiperbórea, la Gnosis Hiperbórea, no se interpreta, no es la Biblia, se reconoce como una VERDAD, se cognoce, se aprehende.


 Se recuerda, nunca se interpreta, no hay interpretación, la verdad es una, está ahí, la muestran nuestros Dioses. y si no la vemos y la interpretamos, es que estamos en la vía equivocada. 


Quien interpreta y acomoda la ley del uno para que parezca buena, para que parezca amable, ese es el aleluyo, no es el virya.



 Entonces, aquí está la primera parte de estudio de Aries para comprender qué puntos del arquetipo tienen la llave para dar el primer paso hacia la liberación. 


Nimrod salió de Nubia, de Kush, bajo el amparo de Amón, el dios incognoscible, hacia la aventura de la liberación colectiva concebida como estrategia.


Él ya estaba liberado. Nimrod ya era un Siddha en el momento en que salió de Kush. 


Él sacó a todos del corral y la idea era sacarlos de Maya. 


 




“LA HERENCIA ESPIRITUAL SE MANIFIESTA EN EL CARÁCTER VOLITIVO DEL YO”

 

 En la psicología analítica y en la mitología tradicional, el arquetipo constituye una estructura de la creación, mientras que el símbolo es su manifestación visible.
El arquetipo opera como una matriz activa en el inconsciente colectivo; el símbolo actúa como su expresión concreta, sensible y transmisible.

Todo símbolo y todo arquetipo pertenecen al orden de lo creado.


El s
ímbolo puede ser transformado, apropiado, degradado o instrumentalizado según la lectura y el uso que se haga de él.


El arquetipo no es objeto de modificaci
ón ni de intervención por parte del sujeto: existe como plantilla previa y su despliegue no depende de la interpretación  individual.

 

 

A partir de este punto, el análisis se desplaza al plano mítico, observando cómo el símbolo se manifiesta en distintos relatos sin perder su núcleo arquetípico.

                                                                                                                                                                                              


Como vimos en el Arquetipo del Toro,
éste expresa estabilidad, acumulación y permanencia dentro del ciclo. Su potencia se manifiesta como fuerza terrestre organizada, asociada al yugo, al trabajo repetitivo y a la continuidad de lo creado.                                           

El toro ocupa el umbral previo del desarrollo y fija el campo de estabilidad sobre el cual se activa el movimiento.

La cabra y el carnero expresan otro vector de la misma potencia vital. Ambos símbolos participan de un mismo arquetipo, manifestado a través de vías distintas: el ascenso, la verticalidad, el impulso ígneo.


La cabra encarna la energ
ía que asciende, que se desplaza por la montaña y que accede a lo inaccesible. El carnero encarna la energía que irrumpe, que inicia, que conduce y que se ofrece como fuerza sacrificial.

En ambos casos, se trata de potencias que activan movimiento

Desde esta perspectiva, el arquetipo asociado a la cabra y al carnero activa el movimiento inicial dentro del mundo material.

 

Signo astrológico: Aries- Casa 1.

 

 


El Impulso Ígneo

 

El estallido de la vida en primavera.

 

 

 

Transposición sacrificial

 

    En el Judaísmo/Cristianismo: El carnero es el animal del sacrificio sustitutivo. Es el animal que Abraham sacrifica en lugar de su hijo Isaac.

El espíritu, ingresa a la materia a través del toro, como ganado y reafirma su condición sacrificial con el impulso de movimiento dentro de la creación.  Pero esa condición es inversamente proporcional a la potencia espiritual.

Una cabra es sacrificada a Yahvé:

En la figura del chivo expiatorio, la cabra es utilizada como receptáculo simbólico de la culpa. Es víctima del juego del Karma.

 

 

legitimación heroica

 

    En Grecia: El Vellocino de Oro (la piel de un carnero alado) era el objeto que buscaban los Argonautas; simbolizaba el derecho al trono y la gloria divina.

    Arquetipo: El Guerrero, el Pionero, el Líder.

 

La Cabra:

Cualidad dual:

-proveedora de vida

- símbolo de lo indómito o lo prohibido, (ocultismo).

    En Grecia (Amaltea y Pan):

    Amaltea fue la cabra que amamantó a Zeus en una cueva. De ella surge la Cornucopia (el cuerno de la abundancia).

 

    Pan, el dios de los bosques, es medio hombre, medio cabra. Representa la sexualidad desbordante y la naturaleza salvaje que provoca "pánico".

 

    En el Norte de Europa (Thor): El carro de Thor es tirado por dos machos cabríos, Tanngrisnir y Tanngnjóstr, que tienen la capacidad de morir y resucitar, y sirven como locomoción y sustento.

 

    En el Esoterismo (Baphomet):  (el "macho cabrío"), pero en el ocultismo simboliza la unión de los opuestos y la inteligencia de la naturaleza.

    Arquetipo: El Buscador (que sube a la cima de la montaña como Capricornio) y la Energía Vital Vitalista.

 

Diferencias Clave de Simbolismo

 

El Carnero


Fuego que puede ser Solar o espiritual.
Cuernos curvados hacia abajo.
Energ
ía de investidura, sacrificio y conducción.
Relación con lo divino mediada por la ofrenda.

La Cabra


Tierra elevada, monta
ña y bosque.
Cuernos ascendentes.
Energía de ascenso, transgresión y supervivencia.
Relación con lo divino a través de lo salvaje.

La condición sacrificial no es homogénea. A mayor potencia espiritual, mayor capacidad de investidura; a menor potencia, mayor sometimiento al ciclo.

No todo lo que ingresa a la creación puede devenir dios. En términos simbólicos, lo que está permitido a Júpiter no lo está al buey.

Esta comparación establece el marco simbólico necesario para continuar el desarrollo del arquetipo en sus fases posteriores.

 

En el mundo antiguo existió un vínculo entre estos animales. En el culto a Mendes (Egipto), se adoraba a una deidad que a veces se describía como carnero y otras como macho cabrío, representando el "Ba" (el alma) de Osiris.

 

Si el Toro representa la fuerza bruta terrestre y la estabilidad, la Cabra/Carnero representan la agilidad de la mente y la chispa inicial del fuego espiritual.

 

Marco previo al estudio del Arquetipo

 

Lo que sigue es un estudio del arquetipo Aries, dentro de una creación entendida como trampa, donde todo lo que pertenece a ella es ajeno al espíritu.

En el análisis del arquetipo Aries aparecerán nombres de Runas o Dioses.

  No es que ellas estén en el arquetipo sino que este tiene llaves en los que las runas pueden operar como arma estratégica.

¿El arquetipo tiene runas?

NO

Por designio demiurgico:

“Todo lo que está arriba es como lo que está abajo, y todo lo que está abajo es como lo que está arriba.”

“Todos los dioses y todos los demonios habitan en el hombre.”

 

Potencia ≠ dignidad

“LA HERENCIA ESPIRITUAL SE MANIFIESTA EN EL CARÁCTER VOLITIVO DEL YO”

Lo que diferencia al carnero digno del carnero funcional es:

    Orientación

    cercanía a lo incognoscible

    predisposición gnóstica

 

Este análisis deja al lector sin escapatoria narcisista.

Porque deben salir de la zona de confort para pelear la batalla que implica retornar al origen.

Para retornar al origen es necesario salir de la zona de confort, y eso implica pelea.
La zona de confort pertenece al Toro: la inercia, la pulsi
ón, el yugo que mantiene cautivo al espíritu dentro de la creación.

La actitud incipiente y narcisista promovida por los egregores motivacionales actuales sostiene que el espíritu es puro, que ya sabe, que está más allá de símbolos y arquetipos, que nada necesita de Maya.
Que ya es libre en el origen.
Que basta con recordar y recordarse.

 

Eso Es basura nueva era, perfumada con mierda de redes sociales.

No basta recordar.
No basta recordarse.

Hay que luchar.
Y esa es la finalidad de Aries.

 


ARQUETIPO ARIES

. Definición arquetípica

Aries es un signo cardinal que se asocia con los nuevos comienzos.
Marca el equinoccio de marzo.

Aries y Marte simbolizan la búsqueda de la individualidad, la fuerza de voluntad y la vitalidad separada del Universo.

Es el arquetipo de la acción heroica: el impulso inicial que irrumpe, se afirma y se separa.

El guerrero espiritual que sabe que la única batalla digna de pelear está adentro.

 

. Correspondencia arcánica

El arquetipo de Aries se vincula con El Mago, Arcano número 1.

Siempre los estudios se inician con El Loco. El ingreso.
Luego sigue El Mago: la reconstrucci
ón.

El Mago representa al Ser que inicia la Gran Obra.
En su mesa de trabajo se encuentran los elementos indispensables para la elaboraci
ón de la Piedra Filosofal.

Detrás del Mago aparece la montaña: la iniciación, el sendero que debe recorrerse para regresar a aquello que no tiene nombre.

La montaña, con su forma triangular apuntando hacia arriba, representa la unión de la tierra con el cielo y la ascensión del hombre hacia el conocimiento.

Para los sumerios, la montaña es la “masa primordial no diferenciada”, morada de los dioses. Su ascensión es un retorno al principio.

 


. Regencia planetaria y mitológica

Ares es el dios griego de la guerra, hijo de Zeus y Hera, hermano de Atenea, diosa de la estrategia.

Da nombre al mes.
Se lo asocia tambi
én a Marte, Tyr y Nergal.

Marte es energía activa, directa, beligerante, masculina, poco delicada.
Arquetipo del antiguo guerrero, explorador y colonizador.

 

. Manifestación fisiológica

Aries gobierna la sangre y las glándulas suprarrenales, responsables de la adrenalina.

La adrenalina no bloquea los receptores del dolor: concentra la atención de forma extraordinaria, permitiendo enfocar todos los recursos en la huida o la lucha mientras se distrae del dolor posible.

Cuando el cuerpo se carga de adrenalina y la sangre se acelera, se experimenta la sabiduría física de Aries.

 

. Investidura simbólica (imagen de Johfra Bosschart)

El Guerrero

Porta la espada (posibilidad de TYR) y el escudo.
En el escudo se refleja el s
ímbolo astrológico de Marte.
La antorcha representa la iluminación y la guía del camino.

El guerrero corre a la par del carnero, con la vista desenfocada, en evidente aturdimiento.

El Carnero

Es el cordero inmolado.
El Cristo.
El fuego sagrado del amor que intenta conducir al guerrero hacia la doctrina del coraz
ón como vía de iluminación.

El marco de púas

Fuerza agresiva.
Oposici
ón estratégica.
Furor que posibilita liberarse del eterno retorno.

El símbolo de Marte aparece dibujado en el marco metálico que envuelve la lámina, a la izquierda, frente al escudo del guerrero.

 

. Elemento fuego

Aries es el primero de los tres signos de fuego junto a Leo y Sagitario.

El fuego corresponde al sur, al color rojo, al verano, al corazón y al chakra base.

Se relaciona con la pasión, el amor y la cólera.
Pero también simboliza al espíritu.

El triángulo equilátero con el vértice hacia arriba representa el elemento fuego y al espíritu.

 

. Volcanes

El volcán es una montaña atravesada por el fuego.
Simboliza la acción, la actividad de la esencia, el abandono de la negligencia y la pereza.

Forma triangular que escupe fuego por su vértice elevado.
Fuerza arrolladora, impredecible, explosiva bajo presión.

Es también símbolo del inframundo: destrucción y renacimiento.

El volcán como fuego que no viene de arriba sino de abajo.

La potencia no celeste, ctónica.

La sangre de la tierra.

 

. Colores

Rojo, naranja, amarillo y violeta.

Rojo: predominante en la lámina, chakra base.
Naranja: vitalidad, segundo chakra.
Amarillo: plexo solar.
Violeta: plano superior.

 

. Figuras secundarias

La Mujer vendada

Representa a la humanidad ciega al conocimiento.

Viste de verde: esperanza.
Porta fuego en su mano: la posibilidad interna de trabajar con
él, aun sin saberlo.

La Salamandra

Animal asociado al fuego incombustible.
Elemento alqu
ímico vinculado al azufre.

Representa el “fuego que no quema” del hermetismo occidental.
Purificación alquímica y regeneración.

Es un ser elemental.

 

. Escenario

El templo en ruinas es el contexto de la carrera del guerrero.

Nada permanece en pie.
Fragmentos de una construcci
ón antigua aparecen por doquier.

Es la condición espiritual actual: añoranza de lo que fue y necesidad de reconquista.

 

Mitos relacionados al Arquetipo:

Cris
ómalo, el vellocino de Oro.
Jasón y el vellocino de Oro

 


El arquetipo de Aries, como primer paso del descenso, opera directamente sobre la sangre. Es en la sangre donde persiste el recuerdo encarnado del Origen y es desde allí donde el fuego espiritual es degradado y apropiado,  redirigido hacia la acción, la descarga y la función dentro del orden creado.

Las vocaciones, trabajos y tendencias asociadas a este arquetipo no constituyen una realización espiritual, sino el modo habitual en que el fuego guerrero es absorbido por estructuras colectivas o absolutamente colectivas. Profesiones, roles, fanatismos, identidades y pulsiones canalizan esa energía hacia sistemas que exigen entrega total del ser, regulados por leyes, valores y egregores que nada tienen que ver con el Origen.

Se recomienda la lectura y comprensión de los fragmentos de Estrategia Psicosocial.

El egregor opera precisamente allí: toma el fuego sin orientación y lo convierte en pertenencia, obediencia y repetición. Mientras el sujeto se identifique con su función, su rol, su causa o su descarga pulsional, el recuerdo permanece cautivo y la potencia espiritual queda anulada.

Por esta razón, la resignación del arquetipo de Aries no pasa por la exaltación de la acción ni por su negación, sino por la purificación de la sangre. Esto implica desactivar los puntos de captura mediante los cuales el fuego es apropiado por el sistema. Mientras alguna de estas vocaciones, tendencias o identificaciones conserve poder sobre el sujeto, el proceso no ha comenzado.

Lo que sigue está lejos de la espiritualidad berreta de los pseudognósticos motivacionales, y los salvadores de oferta cristianoides.

A continuación veremos la exposición de algunos rostros de quienes sí lograron sostener el fuego sin entregarlo al egregor y las claves operativas que permitieron esa orientación.

Se sabe que nadie nace sabiendo, que todo lleva un proceso de despertar y actuar, pero en el fin del kaly yuga, la gran mayoría están sujetos al sopor de maya con el Demiurgo.

Ya sea militando, escribiendo sincretismos y basura, dependientes de deporte y personaje de turno, o simplemente sus carreras o dramas diarios.

En el mito de Shiva, cuando la creación fue por el Amrita y todo estuvo a punto de colapsar, Shiva comprendió que si la creación finalizaba antes de que la masa despertara, pocos iban a salvar su Eternidad.

Ese punto es ahora.

 


ARIES COMO PUNTO DE PARTIDA DEL CAMINO

Aries es el punto cero del camino.
El primer dispositivo de interferencia entre el Origen y la encarnaci
ón.

 



La imagen explica todo antes del texto

    Eris, en posición esvástica, orientada a la derecha
conflicto, pulsión, fricción, desorden productivo
vía de entrada a la Matrix, a la iluminación falsa, al circuito

    Gorgona, orientada a la izquierda
ruptura, negaci
ón del orden impuesto
vía de oposición estratégica, salida, retorno al origen

    Dos figuras humanas
no h
éroes todavía
potenciales capturados por Aries

Esa imagen dice una sola cosa:

todo empieza en Aries y desde ahí no hay neutralidad

Aries es el punto de arranque del recorrido iniciático.
Desde este punto se abren dos direcciones posibles:

    vía de encadenamiento dentro de la matriz

    vía de oposición estratégica y retorno al Origen


El uso de esa interferencia define la v
ía.



AMÓN Y EL SECUESTRO DE LA POTENCIA

Este mecanismo de apropiación puede rastrearse con claridad en las grandes civilizaciones del ciclo, donde la potencia del Origen es domesticada para sostener el orden creado.

Amón representa:

    el Dios incognoscible

    el principio oculto

    la potencia no antropomórfica

Egipto no crea esta potencia.
La
captura, la condiciona y la recicla.

La operación es concreta:
toma la potencia del carnero y la introduce en el toro.

La transforma en:

    paz

    orden

    fertilidad

    Estado

    ciclo eterno

Es decir: una versión domesticada del guerrero desde la antigüedad.
Una potencia diseñada para
sostener sistema.

Osiris con cuernos de carnero es exactamente eso:
la apropiaci
ón estética de la potencia del carnero
para legitimar el culto del toro y del ciclo.

Un ente castrado, utilizado para proyectar:

    la castración de la virilidad

    la castración del VRIL
sobre el espíritu encadenado.

Esto es robo simbólico.

Lo mismo ocurre cuando el demiurgo con rostro de Ra se disfraza de Amón,
colocándose una investidura que lo excede
como una corona demasiado grande.

Lo antiguo Se reconoce por patrones.

 

ARIES: POTENCIA, INTERFERENCIA Y DEGRADACIÓN

En el relato oficial, Aries es reducido a:

    impulso

    bronca

    descontrol

Marte aparece como caricatura violenta:
“siempre pelea”,
“no piensa”.

Sin embargo, muchos de los guerreros más disciplinados, estratégicos y espiritualmente orientados responden a este mismo arquetipo.

La cultura que se opone a la degradación egipcia aparece con claridad en Kush.

Para Kush:

    Amón era guía y Dios

    Ra era degradación

Amón provenía de la Montaña Pura de Jebel Barkal,
centro ideol
ógico y espiritual del reino,
donde se legitimaba a los reyes mediante oráculos.

A diferencia del Amón egipcio antropomorfizado,
en Kush se lo representaba con
cabeza de carnero y cuernos curvos,
s
ímbolo directo de virilidad y potencia.

Los faraones negros de la dinastía XXV se reconocían hijos de Amón
y conquistaron Egipto para restaurar su culto.

Los griegos lo identificaron con Zeus.
Los romanos con J
úpiter.
Alejandro Magno acudió a su oráculo para legitimar su origen divino.

No como línea histórica,
sino como
persistencia del patrón.

 

ANATOMÍA DEL PODER ESPIRITUAL

Interferencias fisiológicas asociadas al arquetipo de Aries

Aries rige de manera directa:

    la sangre

    el cráneo

Estas correspondencias son estructurales.

El cráneo

El cráneo es:

    caverna

    cámara

    espacio de resonancia

    contenedor de memoria arquetípica

Es el primer límite donde la experiencia encarnada:

    puede cerrarse como recuerdo

    o abrirse como vía iniciática

Cuando la interferencia es efectiva,
el cr
áneo deja de ser umbral
y se convierte en
circuito cerrado.

La sangre

La sangre además de transporte biológico.
Es
soporte de memoria profunda.

En ella persiste el recuerdo encarnado del Origen:
el reflejo de la sangre astral,
producto del s
ímbolo del Origen.

 

– Fisiología – Aries

Amón aparece  como Dios, como mito, como representación simbólica. Además aparece como función de centralización.

En las culturas donde emerge, Amón actúa en el punto donde lo disperso se reúne y se vuelve eje. Por eso es oculto, por eso es invisible, por eso no actúa como fuerza externa sino como principio de investidura.

Amón

-toma.

-Retiene.

-Inscribe.

Esa misma función es la que reaparece, de manera literal, en la fisiología humana.

El Cornu Ammonis-El Cuerno de Amón.

Recibe su nombre porque cumple exactamente la misma tarea que Amón en el plano mítico: capturar la experiencia para convertirla en referencia central. Entre la irrupción corporal de la experiencia y su posible integración, hay un punto crítico donde lo vivido puede ser investido o perderse. Ese punto es Amón.

Cráneo y sangre nombran el impacto, la descarga inicial, la activación primaria. Pero sin Amón, esa activación no tiene acceso al sistema de memoria ni a la regulación central.

El hipocampo  aparece cuando la experiencia es tomada como experiencia, no solo padecida. Y eso ocurre únicamente si la función Amón está activa. Cuando no conectan con Amón, la experiencia no entra al circuito hipo campal como traza, no se organiza como recuerdo operativo y no puede ser entregada al hipotálamo para orientar la acción. Queda girando en la periferia fisiológica, repitiéndose como reacción.

En términos arquetípicos, esto explica por qué Aries, cuando actúa sin Amón, queda reducido a cabra loca.

Aries pone la energía, la sangre, el impulso. Amón evalúa  si esa energía es digna y funda eje o se disipa.

 Amón es el punto donde el fuego deja de ser explosión y se vuelve centro.

 

 

 

    cráneo y sangre

    investidura

    Cornu Ammonis (llave de Amon)

    hipocampo

    hipotálamo

    Aries como motor, Amón como eje

 

 


 

Cuando el eje hipotálamo–hipófisis–suprarrenal se mantiene activo de forma reiterada, el exceso de cortisol inhibe la función hipo campal, impidiendo la consolidación de memoria y la integración de la experiencia como referencia estable.

 

Eje Hipotálamo – Hipófisis – Suprarrenales (HHS)

 

¿Qué lo activa?

      estímulos del entorno percibidos como amenaza, presión, urgencia o exigencia

      no importa si la amenaza es “real” o simbólica

      basta con que el sistema límbico la lea como tal


Permanece en estado de salida permanente.

El resultado es una castración funcional:

     El yo pierde la capacidad de retener, elaborar y usar la experiencia para orientar la acción siguiente.

    La experiencia atravesada por el yo bajo activación permanente del eje HHS no se transforma en recuerdo operativo, sino que se consume en la reacción fisiológica inmediata.

      Como la experiencia no queda registrada como referencia operativa, el yo no reconoce haber atravesado la situación, aun cuando la haya vivido reiteradas veces.
En consecuencia, la acción no se corrige ni se ajusta:
se repite. El sujeto vuelve a ingresar en el mismo escenario, responde de la misma manera y obtiene el mismo resultado, no por destino ni por karma, sino porque no hay inscripción de experiencia que permita variar la respuesta.

     Este circuito de repetición sostiene un bucle reactivo: la potencia espiritual del sujeto es absorbida una y otra vez por la reacción inmediata, reforzando el estado de activación y profundizando la imposibilidad de salida.
El yo no avanza ni retrocede:
queda fijado en un presente reiterado, donde cada vivencia se agota en el acto mismo de ocurrir.

Acción sin memoria.
Emoción sin elaboración.
Fuego sin dirección.

Esto es mecánico:

1.   Amígdala

      detecta estímulo relevante

      activa respuesta emocional inmediata

2.   Hipotálamo

      recibe la señal

      libera CRH (hormona liberadora de corticotropina)

3.   Hipófisis

      responde liberando ACTH

4.   Glándulas suprarrenales

      liberan:

      adrenalina

      noradrenalina

      cortisol

 

¿Para qué sirve ese eje?

Para respuesta inmediata:

      Ataque

      huida

      tensión

      acción rápida

      Supervivencia

 

¿Dónde entra el problema?

Cuando este eje se activa repetidamente y no se apaga.

Ahí pasa lo siguiente:

En el cerebro:

      el cortisol inhibe el hipocampo

      se bloquea la consolidación de memoria

      se altera la orientación espacial y temporal

      la experiencia no se integra

Resultado:

      el sujeto reacciona

      pero no aprende

      no genera referencia

      no hay acumulación de experiencia usable

 Es neurofisiología y en la Gnosis se le dice: Activación de Símbolo sagrado.

Por la debilidad, falta de voluntad y miedo del sujeto se bloquea.

 

Sin Amón no hay pasaje, ni al hipocampo, ni a la memoria, ni al hipotálamo. Solo reacción. Con Amón, la experiencia se toma, se centraliza y puede operar como referencia viva para el yo.



De Fundamentos: 

 

L – El Paráklito, su Gracia y el Carisma.

 

 En síntesis, en esto consiste la construcción de la esfera Ehre: el Yo, con actitud graciosa luciférica, debe conseguir que se manifieste el Paráklito durante el éxtasis rúnico, es decir, que coincida en el infinito actual: su presencia no brindará ningún conocimiento aparte de la Verdad de la Runa Increada, pero, en cambio, transmutará la estructura psíquica del virya creando una esfera de voluntad egoica en torno del Selbst (figura 32).

 

La esfera Ehre cuyo contenido es una energía extra aportada por el Paráklito, se convierte así en una fuente de fuerza volitiva que el Yo consume para reforzar su propia esencia volitiva. Tal es la Gracia del Verdadero Dios: que el Espíritu revertido y encadenado no carezca jamás de la fuerza necesaria para concretar su liberación. Si la fuerza volitiva es insuficiente, el Yo dispondrá siempre de la posibilidad de RECLAMAR EL AUXILIO DEL PARÁKLITO.

 

No obstante, su presencia transmutadora solo se manifestará a aquel virya que exprese una actitud luciférica, vale decir, a quien haya recibido el mensaje del Gral de Kristos Lúcifer, el Enviado de El Incognoscible, y se haya alineado en su bando guerrero. Sobre ese carácter AUXILIAR del Paráklito, aquí vamos a completar el concepto y a aclararlo recurriendo a su etimología; en cuanto a la referencia al Gral de Kristos Lúcifer, cabe advertir que dicho tema será desarrollado con detalle en el inciso Estrategia 'O' de los Siddhas Leales. Paráklito es una palabra griega (παράχκητος) derivada de PARÁKLESIS (παράχκησις), llamamiento, petición de auxilio, solicitud de liberación, etc., donde se ve ya, el significado apuntado. El Paráklito es considerado así, en su origen, un llamador de auxilio, un intercesor o abogado por la libertad, etc. El cristianismo empleó al principio con buen tino este vocablo para designar al Espíritu Santo o Mediador Divino, concepto que se acerca bastante al de la Sabiduría Hiperbórea: VOLUNTAD-DEL INCOGNOSCIBLE-DE-LIBERAR-AL-ESPÍRITU.

 

 Pero, luego de la nefasta alianza entre los Emperadores romanos y la Iglesia, después del concilio de Nicea y subsiguientes, se inventó una trinidad divina y se incorporó el Paráklito a los Aspectos de JehováSatanas, envenenando definitivamente su significado original.

Sin embargo, la palabra es hiperbórea y no por degradada dejaremos de usarla cuando nos convenga, remitiéndonos siempre al concepto de la Sabiduría Hiperbórea. La misma reserva guardaremos con respecto a otras dos palabras, GRACIA y CARSIMA, igualmente violadas por la teología católica y que ahora redefiniremos.

 

 Al Paráklito, se lo denomina AGENTE CARISMÁTICO, según se dijo. La palabra CARISMA, así como también caridad, caritativo, etc., proviene de la raíz griega CHARIS o JARIS (χαρις) que tiene, entre otros muchos, el significado de GRACIA, atractivo, encanto, belleza, hermosura, donaire, garbo, elegancia, pero fundamentalmente, don divino. Esta misma raíz dio en latín a GRATIA, de donde procede la castellana GRACIA, y gratis, gratificar, grato, etc., con las mismas acepciones que en griego. También las GRATIA, las tres Gracias Divinas, registran el mismo origen: AGLAYA la brillante, EUFROSINA la alegría del corazón, y THALIA la florida.

 

 Etimológicamente, entonces CARISMA y GRACIA son palabras sinónimas. Sin embargo, para la Sabiduría Hiperbórea, ambas voces tienen un sentido levemente diferente: en CARISMA se reserva el carácter absolutamente trascendente que corresponde a la manifestación o expresión del Paráklito como AGENTE u OBRADOR DIVINO; de allí lo de AGENTE CARISMÁTICO como expresión del Paráklito. A GRACIA, en cambio, se la emplea para señalar la actitud del virya, cuando establece la vinculación carismática, es decir, la actitud graciosa luciférica.

FSH

 

Atlantes blancos de piel negra (Kush)

Contra atlantes morenos (Egipto).

 

“La distinción no es étnica ni fenotípica, aclaración para las almas sencibles: líneas humanas portadoras de espíritu frente a linajes organizados bajo el orden de Jehová.”

 

 

 En la tradición bíblica, Kush aparece como el hijo mayor de Cam y nieto de Noé.
De Kush nace
Nimrod, el primer “poderoso en la tierra”, el primer constructor de imperio después del Diluvio.

 

Kush queda asociado a Nubia, al sur de Egipto.
Nimrod, en cambio, aparece ligado a
Sinar, Mesopotamia.
Es decir: el linaje sale de
África y rompe hacia Oriente, en avance estratégico, como acto de conquista y fundación.

 

En la lectura mítica posterior, Kush queda como el ancestro de los pueblos africanos, mientras que Nimrod encarna la rebelión humana organizada, el surgimiento del poder imperial y el gesto de Babel.

 

"vigoroso cazador delante de Jehová".

 

Esperar vs Aguardar:

 

 Esperar es pasivo.
Delegar el movimiento en un evento externo.
Es creer que el colapso del mundo, la ca
ída del ciclo o la disolución del Demiurgo producirán liberación automática.

Es de aleluyos esperando que el mesías los salve.

Aguardar es activo.
Tensi
ón interna sostenida.
Preparación, vigilancia, orientación del YO mientras el tiempo corre.
NUNCA como quietud.

El error de los viryas perdidos:
Es
confundir esperar con aguardar.
Creer que no hacer nada es una forma elevada de acci
ón. No lo es. Es de pasivos.  Y no hace falta que aclare que les pasa a los pasivos.

 

Aries y la sangre: la llave encarnada

Frente a eso, el arquetipo de Aries no promete salvación ni garantiza retorno.
S
ostiene la posibilidad del inicio.

Y ese sostén no es simbólico en abstracto.

El arquetipo opera sobre la sangre biológica, que no es solo vehículo metabólico, sino portadora de la sangre astral, es decir, del recuerdo encarnado del Origen.
Por eso Aries rige la sangre.

Como estructura de activaci
ón.

 

Cuando la sangre es sostenida, purificada, orientada y no capturada por el pánico, la urgencia o la identificación funcional, el arquetipo cumple su función: no jode para que el Paráklito pueda dar al YO el impulso inicial para iniciar el retorno.

 


Aries no pertenece a los nacidos bajo un signo.
Pertenece a la
plantilla humana.

Está en el cráneo como umbral.
Está en la sangre como soporte.
Está en el Cuerno de Amón como posibilidad de inscripción de la experiencia.
Y está, de algún modo, en toda carta, activando una zona donde
el combate es posible.


En Aries est
á el Aliado.

 

Si el YO decide aguardar sin dormirse y actuar sin dispersarse, Aries es el punto donde el camino puede empezar.

Y si no empieza ahí, no empieza en ningún lado.




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