MECÁNICA DE la entrada y salida de maya.
Porque:
convexo → percepción dentro del sistema
cóncavo → ingreso, captura, inversión
DEFINICIÓN TÉCNICA
Las lentes se dividen en dos tipos básicos: convexas y cóncavas.
Todo el funcionamiento óptico se reduce a eso.
Lente convexa (positiva):
Es más gruesa en el centro que en los bordes.
Cuando la luz la atraviesa, los rayos tienden a juntarse en un punto: el foco.
Dicho simple:
la luz entra dispersa → la lente la ordena → la concentra.
No todos los rayos hacen lo mismo:
el que entra por el centro pasa sin desviarse,
los demás entran inclinados y se desvían hacia adentro.
El ojo funciona así.
Es una lente convexa que recibe la luz, la organiza y forma una imagen.
Ver es concentrar.
Lente cóncava:
Es más delgada en el centro que en los bordes.
Produce el efecto contrario.
Cuando la luz la atraviesa, los rayos se separan.
No convergen: se dispersan.
Dicho simple:
la luz entra → la lente la abre.
No forma una imagen “real” como la convexa,
sino una imagen aparente: un reflejo que parece estar, pero no está en ese punto.
convexo → percepción dentro de Maya
cóncavo → ingreso / inversión / captura
La concavidad es el punto de ingreso y de salida respecto de la materia.
— absorbe
— atrae
La mirada entra porque es absorbida por una configuración que funciona como polo negativo.
Esa es la función de la concavidad:
La mirada entra, se desarma y se dispersa.
Eso es lo que ocurre cuando la mirada gnóstica impacta en el símbolo del origen.
El sentido es absorbido y proyectado en el interior.
Su carácter divergente produce una alteración en la percepción:
lo que estaba orientado hacia un centro se desvía y se proyecta en múltiples direcciones.
Las miradas quedan distribuidas dentro del sistema y su reflejo se despliega en la creación.
El efecto es desorientación.
La percepción deja de estar centrada y pasa a sostenerse en múltiples puntos de referencia, quedando fijada al sistema.
Así se comprende por qué las miradas quedan perdidas dentro de la ilusión.
Por eso la caída no es una decisión ni un error.
Es una consecuencia de interacción con una estructura que atrae.
El ojo funciona como una lente convexa:
recibe la luz, la concentra y forma una imagen invertida en el fondo del sistema visual.
Esa imagen es proyectada hacia la parte posterior del cerebro, siguiendo una dirección definida: de afuera hacia adentro.
El cráneo opera como cavidad cerrada donde la imagen queda contenida y fijada.
En ese punto se organiza la percepción.
Lo que se experimenta como realidad es el resultado de ese proceso:
una imagen construida a partir de una captación limitada del entorno. El ojo solo capta un porcentaje mínimo de lo que lo rodea. Así que lo que capta es solo una parcialidad transformada.
La percepción no depende solo de la capacidad del ojo, sino de su eje.
La vista y el oído responden al mismo centro, asociado a Venus (eje Tauro-Escorpio),
y esa orientación determina cómo se estructura lo percibido.
La imagen no es solo lo que entra, sino también cómo es dirigida.
No es casual que esa percepción se dé en el sector del cráneo por donde pasa la sutura LAMBDA o sutura lamboidea.
Desde el punto de vista óptico, el encadenamiento se produce en dos operaciones:
— por la concavidad, se pierde la unidad y toda referencia: las miradas quedan dispersas
— por la vista, ya dentro del sistema, se fijan percepciones parciales que generan múltiples puntos de referencia, acrecentando la desorientación.
No se trata de lentes o espejos en sentido técnico, sino de funciones.
Lo convexo organiza.
Lo cóncavo absorbe y dispersa.
El soporte es secundario
Hasta aquí, la mecánica de entrada y encadenamiento
A partir de este esquema se pueden observar representaciones tradicionales que lo confirman.
El primer caso es el del ojo humano.
La imagen que se forma en el ojo no es directa. Es una proyección invertida que luego es interpretada. Esto implica que lo que se percibe no es el objeto en sí, sino una construcción generada a partir de la luz que ingresa.
Este mismo principio se replica en la cámara oscura.
La cámara oscura funciona como un recinto cerrado en el cual la luz entra por una pequeña apertura y proyecta una imagen en su interior. Esa imagen también aparece invertida. Lo que está afuera se reconstruye adentro, pero no de forma fiel, sino transformada por el sistema.
El mundo funciona de la misma manera.
La percepción no ocurre en el exterior, sino dentro de una cavidad donde la imagen es reconstruida.
A diferencia de la lente, que concentra o dispersa, el espejo introduce otra operación: la reflexión.
El espejo no fija la luz en un punto interno. La devuelve.
La imagen que genera no está en el objeto ni en el espejo, sino en un punto aparente. Se ve algo donde no hay nada.
Esto produce una duplicación del espacio.
Lo que aparece no existe en ese lugar, pero es percibido como si estuviera ahí.
Cuando este principio se multiplica, el efecto deja de ser una simple duplicación y pasa a ser una proliferación de imágenes.
Un sistema de múltiples superficies reflectantes genera un campo visual inestable, donde cada imagen se replica en otra.
El resultado es un efecto caleidoscópico.
Una única estructura base se repite, se fragmenta y se reorganiza en múltiples configuraciones aparentes.
Esto permite entender otro nivel del sistema.
La creación no presenta una única forma, sino una multiplicidad de formas que surgen de la repetición y reflexión de una base limitada.
Los arquetipos funcionan bajo este mismo principio.
No hay una cantidad infinita de estructuras originales. Hay un número definido: solo 10 arquetipos.
Pero esas estructuras se reflejan, se combinan y se proyectan, generando la ilusión de diversidad.
Lo que se percibe como totalidad no es más que la expansión de un conjunto reducido de puntos.
El mecanismo no crea desde cero.
Reproduce.
Refleja.
Multiplica.
El eclipse introduce una variante distinta dentro del mismo campo.
En este caso, hay interrupción.
Un cuerpo se interpone entre la fuente de luz y el punto de percepción.
La luz es bloqueada.
La imagen se altera.
El sistema sufre una modificación.
El eclipse introduce una operación directa sobre la relación entre el sol y la luna.
En el eclipse solar, la luna interfiere la emisión del sol.
En el eclipse lunar, la tierra interfiere la recepción de la luz solar en la luna.
En ambos casos, se produce una alteración sobre el flujo que articula emisión y recepción.
Esto afecta de forma inmediata la estructura perceptiva asociada a esos polos.
Es una operación interna del sistema sobre el flujo de la luz.
Por eso funciona como un mecanismo de ajuste desde el sol y la luna del karma general.
Interviene sobre la relación entre fuente, objeto y percepción.
No crea la imagen, pero modifica las condiciones bajo las cuales la imagen se produce.
La percepción queda condicionada por esa interferencia.
Este punto permite entender el siguiente nivel.
Sigilo del Lucifer:
El llamado “sigilo de Lucifer” responde a esta misma estructura.
Es la representación de una intercepción:
— una fuente de emisión
— un eje de incidencia
— un elemento que altera el recorrido
La forma del símbolo organiza:
— dirección de la luz
— punto de impacto
— desviación resultante
Esto lo vuelve estructuralmente equivalente al eclipse, no en sentido narrativo sino lógico:
una interferencia sobre el flujo.
Se trata de operar sobre un esquema.
Y todo esquema de este tipo actúa sobre el sistema.
El eclipse es una interposición real donde un cuerpo modifica directamente el flujo entre fuente y recepción.
El “sigilo” para los luciferinos satanistas es un símbolo.
Pero al compararlo con el esquema de incidencias ópticas en el eclipse solar, se observa que reproduce ese mismo esquema de interposición, usado de forma intencional.
El sol representa la personalidad programada del sistema.
Al utilizar el esquema del eclipse solar, se intenta eclipsar esa voluntad.
No es la voluntad del sistema sino la de un humano. Eso creen ellos.
¿Para qué?
— intervenir en algo que ya está en curso y que debería resolverse de una manera determinada
— meterse en un proceso que ya está funcionando
— interferir ese proceso para cambiar el resultado
O sea:
hay algo que debería pasar de cierta forma
alguien introduce esa interposición
y busca que termine de otra manera
Eso es lo mismo que el eclipse en estructura, pero no en origen:
eclipse → interposición del sistema
sigilo → interposición forzada para modificar un resultado
Se usa porque se cree que permite interferir en lo que está prefijado,
y al hacerlo, afecta las consecuencias de ese proceso (karma).
No es símbolo ni sigilo en sentido pasivo.
No representa a Lucifer ni sirve para invocarlo.
Es un esquema aplicado.
Popularmente:
“Portador de luz / Lucifer”
Se confunde una ley física asociada a la luz con Lucifer.
Lo relevante es la relación: luz → óptica → percepción.
“Sol y Luna / unión”
En el modelo de función óptica y cruce de hemisferios el esquema aparece casi completo. El sector de la "V" que en el eclipse aparece como umbra, no es explícito.
Es estructura:
→ emisión (sol)
→ modulación/reflejo (luna)
Es el mismo eje del eclipse.
“Cáliz + X”
cáliz → concavidad → receptáculo → captura
X / cruce → intersección → punto donde algo se corta o desvía
Las interpretaciones del Grimorium Verum lo describen como símbolo ritual.
En términos estructurales, la “V” del sigilo corresponde a la umbra proyectada por el eclipse del sol.
Entonces:
no es ver distinto
es intentar cambiar lo que ocurre, en pocas palabras...satanismo.
BLOQUE EGIPCIO
Este mismo principio de orientación y captación no solo se observa en fenómenos físicos, sino también en las formas tradicionales que lo representan.
Las representaciones tradicionales parecen decorativas pero nada es tan inocente.
Codifican este tipo de funcionamiento.
Las figuras egipcias, en particular, muestran de manera explícita estas estructuras como esquemas.
Hator, por ejemplo, no es solo una figura mítica.
Su forma expresa una configuración.
Los cuernos, el disco, la disposición del tocado,
responden a una relación entre concavidad y captación.
La forma indica cómo es atrapado y contenido el YO.
La concavidad aparece nuevamente como estructura de captura.
En ciertas representaciones del tocado se observa incluso la incidencia de los rayos en el momento de entrada, marcando el paso por esa estructura de captura.
No solo como concepto óptico,
sino como forma representada.Lo mismo ocurre con Amón Ra.
En algunas representaciones, la configuración completa del tocado reproduce un esquema óptico.
El disco solar no es solamente el sol.
Es la representación del programa que sustituye la identidad del YO.
Y la barca o vehículo de RA, además de relato mítico es una estructura de contención donde la emisión queda contenida y organizada. En términos estructurales, corresponde a la silla túrcica del cráneo.
Lo que aparece en la barca no es el YO.
Es su sustitución dentro del sistema:
— una identidad operativa
— una estructura de respuesta
— un programa
Eso es el ego, interfaz funcional que responde a:
— sol (emisión)
— luna (modulación)
— ascendente (orientación)
El YO queda desplazado.
Lo que opera es esa construcción.
Por eso la barca no transporta al dios:
lo instala como operador del sistema.
Ese punto funciona como pivote dentro del sistema perceptivo.
La silla túrcica aloja estructuras asociadas a regulación interna (entre ellas la hipófisis), vinculadas a procesos que incluyen la secreción de oxitocina.
Este dato no se desarrolla acá, pero queda marcado porque introduce el siguiente nivel del encadenamiento:
la relación entre percepción, fijación y respuesta interna.
Ese sistema incluye:
— una fuente (sol)
— un campo de modulación (luna)
— una orientación (ascendente)
Lo que aparece en la barca es una función de control dentro del sistema.
En ese sentido, Ra no representa al espíritu,
sino al operador del sistema perceptivo.
Lo que conduce es la estructura que reemplaza al YO.
El sistema que organiza la percepción en el cuerpo responde a ese mismo principio.
El eje Tauro–Escorpio aparece como condición de organización perceptiva asociada a Venus.
son opuestos en la rueda
pero pertenecen a la misma estructura de proceso
uno es punto de entrada
el otro es punto de resolución / salida
No es que están “en el mismo lugar” literalmente.
Es que forman un circuito cerrado del mismo mecanismo.
Y ese eje se conecta con otro:
Aries–Libra.
— en el trabajo anterior, vimos cómo el escarabajo funciona como representación del cráneo, del mismo modo que el ojo reproduce esa misma estructura a otra escala.
En los tres casos —cráneo, escarabajo y ojo— se trata del mismo principio:
una cavidad orientada que capta, organiza y proyecta.
El eje Aries–Libra se repite en los tres como estructura de orientación.
Aquí vuelve a aparecer el eje solsticial, como estructura operativa.
| Silla Túrcica o silla turca, donde se encuentra la pituitaria. |
La misma forma que en el sistema perceptivo funciona como punto de control, aparece en relación al solsticio como punto de detención e inversión del ciclo solar.
En ese punto —el mismo sector— convergen los ejes:
los asociados a Venus (Tauro–Escorpio y Aries–Libra)
y el eje solsticial (Cáncer–Capricornio).
No son el mismo proceso.
Pero actúan sobre la misma zona estructural:
un punto donde el sistema se detiene, se reorganiza o invierte su dirección.
El objeto destacado en la portada corresponde a un instrumento real: la Navicula de Venetiis, un reloj solar portátil utilizado para medir la posición del sol según la latitud y el momento del año. Creado por Oronce Finé en 1524.
Su estructura —en forma de “barca”— no responde a una representación simbólica, sino a una función precisa: establecer un eje y medir la altura del sol en el punto exacto del ciclo.
En el solsticio, ese ciclo alcanza su extremo y se detiene antes de invertir su dirección.
La misma lógica estructural aparece en el sistema perceptivo: un eje, un punto de cruce y un centro de regulación.
Por eso esta forma coincide con la disposición observada en el cráneo —en la zona donde convergen los cruces ópticos y las estructuras de regulación—, señalando un mismo tipo de operación: un punto donde el sistema se fija, se detiene o cambia de dirección.
No se desarrolla aquí, pero en ese punto convergen los tres ejes: los asociados a Venus y el eje solsticial.
El dato de la medida —diez— queda dentro del sistema de correspondencias, en relación con el eje Capricornio–Cáncer.
Está pulida y presenta grabados bien definidos: un rostro humano, una figura tipo tipi, una mazorca de maíz, círculos, espirales y otros patrones geométricos distribuidos sobre la superficie.
¿Qué se destaca en este caso? El patrón de líneas que vemos repetido en todo el trabajo de óptica y debajo, la barca o concavidad.
No se puede determinar ni antigüedad ni composición. Fue encontrado en New Hampshire en 1872.
El grabado de Descartes muestra el mismo principio:
líneas que parten del objeto hacia el ojo, y del ojo hacia el cerebro.
EXPANSIÓN
El mismo mecanismo no se limita al campo óptico en sentido estricto.
Se repite como principio estructural.
Lo que en óptica aparece como convergencia y divergencia, en otros niveles se manifiesta como atracción y repulsión.
Este comportamiento no es exclusivo de la luz.Se expresa como energía.
Como vibración.
Como dinámica de interacción.
Las llamadas “cargas” responden a este mismo esquema.
Los sistemas se relacionan en función de su orientación.
Se acercan o se separan.
Se integran o se disgregan.
No por decisión, sino por estructura.
Los opuestos no son entidades aisladas.
Son efectos de un mismo principio operando en direcciones contrarias.
Por eso el mismo modelo puede leerse en distintos niveles sin cambiar su lógica.
Se trata de repetición del mismo mecanismo.
Designio demiúrgico.
Todos estos ejemplos muestran estructuras de funcionamiento.
Pero existe un tipo de construcción donde este mecanismo no solo se representa,
sino que se activa en relación directa con ciclos astronómicos.
Otro ejemplo del mismo sistema es el Pozo de Santa Cristina—
En el solsticio, el sol alcanza su punto extremo y su desplazamiento se detiene.
Durante aproximadamente 72 horas, la posición se mantiene estable.
Ese intervalo fija la dirección del eje.
En ese punto, la luz incide siempre desde el mismo ángulo.
La proyección deja de desplazarse.
Queda sostenida.
Por eso, quien se sitúa frente al agua ve su imagen invertida proyectada de forma estable en la pared.
Muestra la mecánica óptica de la inversión. El modo en que funciona la Runa Dagaz, para nosotros DAG.
No es el único elemento lítico en Cerdeña que está asociado a equinoxios y Solsticios pero en este caso puntual, en el Solsticio, es el que mejor lo grafica.
Todos estos ejemplos muestran lo mismo:
la percepción no es libre.
Lo óptico es muestra el modo en que el sistema funciona.
A partir de este punto, los ejemplos dejan de ser representaciones generales y pasan a mostrar configuraciones específicas donde este mecanismo puede observarse con precisión.
En conclusión:
““La derrota se consumó, pues, EN UN INSTANTE, SIN LUCHA Y SIN DEFENSA...”
El espíritu pasó de SER a NO SABER.
De la orientación absoluta a la confusión.
Ese YO absoluto central pasa a ser un yo infinito, perdido y dormido dentro de la ilusión.”
——————————————————————————————————
Y por fin llegamos al final de este tema con un relato del inicio de la novela mágica que no pasa desapercibido para nadie.
Es un relato que se recomienda leer antes o luego de concluído esto.
Se vuelve a ver de modo técnico en el inicio de fundamentos y hacia el final. Y la mayoría ni se entera.
El Ritual del Fuego Frío reproduce el instante del ingreso.
Vuelve a colocar al iniciante en el punto exacto donde la orientación se pierde.
El instante en que la mirada del espíritu esfera es atrapada por la concavidad. Cuando el Espíritu es revertido dentro de este absoluto caos de mierda.
Donde la unidad se fractura sin defensa.
Todo en el ritual está dirigido a eso.
Ubica al lector en el punto exacto del umbral: El maldito infierno.
En la posición y disposición justa: los puntos de referencia están descriptos al detalle para que todo ocurra en el instante y lugar preciso.
De noche, en el claro del bosque, los elegidos permanecen sentados frente al rostro de la Diosa. Detrás, el Manzano. Arriba, la luna en ascenso. El cuerpo inmóvil, la mirada fija en el rostro petreo.
En el ingreso fue un instante y sin lucha.
Pero la lucha ocurre en ese mismo punto.
¿Y qué ocurre con el que no lucha?
Las danzarinas irrumpen entre el iniciante y la Diosa. El movimiento constante, la música, el ritmo insistente y el erotismo directo activan el cuerpo y arrastran la atención. El deseo aparece como fuerza concreta.
La sobrecarga sensorial, la droga, el ritmo, la exposición del cuerpo
son elementos simbólicos fundamentales
Operan directamente sobre la percepción.
Su función es reinstalar el descontrol, la dispersión
y la pérdida de la voluntad.
Cada instancia del ritual lleva a la mente al límite donde deja de operar.
La memoria arquetípica no responde.
El alma, frente a la negrura, se paraliza de terror.
El sistema pierde el mando.
La música cesa.
Las figuras desaparecen.
El campo queda despejado.
Los ojos de la Diosa se abren.
Ahí.
Y recién AHÍ, en ese punto,
el ego queda fuera de servicio
y el alma pierde toda capacidad de automatismo.
Es el mismo instante descrito en la caída:
el pasaje de SER a NO SABER.
Sin transición.
Sin defensa.
El iniciante no es llevado más allá.
Es dejado ahí.
En la misma condición en la que la orientación se perdió:
PARA QUE LUCHE.
Sin memoria arquetípica operando,
sin respuesta del alma,
el sistema deja de sostener.
Y en ese margen —mínimo, inestable—
queda una única posibilidad:
que el YO despierte
o que todo vuelva a cerrarse.
Todo depende de:
La potencia espiritual.
La predisposición gnóstica.
La pureza sanguínea.
Sin ella, el viya imbecilizado seguirá viendo la droga como recreación,
seguirá creyendo que el ritual es una celebración,
sin comprender que todo en esta creación apunta a mantenerte drogado, perdido en la dispersión como un pusilánime cuyo único derecho es ser el alimento del demiurgo.
El Ritual del Fuego Frío es un recorrido rúnico que muestra el dispositivo en donde estamos.
La lámpara perenne al fondo,
vista a través de los ojos negros de la Diosa,
es la llama de la antorcha de HEKATE
esperando en la encrucijada.
Es una representación del espejo de obsidiana que permite ver el reflejo de lo Increado.
Sólo hay que ir hacia allí, mas allá de la memoria arquetípica, hacia LAMBDA, la parte trasera del cráneo, donde se encuentra la antorcha, KAUN.
Comprender esto,
tomar la espada Kalibur y la antorcha,
es el inicio de la lucha
para atravesar el laberinto de espejos
hacia el ORIGEN.
Oh Pyrena, Diosa de la Muerte Sonriente Tú que tienes la Morada Más Allá de las Estrellas ¡Acércate a la Tierra de los Elegidos Que Por Ti Claman! Oh Pyrena, Tú que antes Amabas con el Calor del Fuego a los Elegidos y después los Matabas ¡Recuerda la Promesa! ¡Asesínalos primero con el Frío del Fuego, Para Amarlos luego en Tu Morada! Oh Pyrena, ¡Haz que Muera en Nosotros la Vida Cálida! ¡Haznos conocer a Kâlibur, la Muerte Fría de Tu Mirada!
¡Y Haznos Vivir en la Muerte Tu Vida Helada! Oh Pyrena, Tú que una vez Nos Concediste la Semilla del Cereal para Sembrar en el Surco de la Infamia, ¡Mata esa Vida Creada! ¡Y deposita en el Corazón del Elegido la Gélida Semilla de la Piedra que Habla! Oh Pyrena, Diosa Blanca, ¡Muéstranos la Verdad Desnuda por Kâlibur en Tu Mirada, y ya no seremos Hombres sino Dioses de Corazón de Piedra Congelada! ¡Kâlibur, Tus Elegidos Te Claman! ¡Kâlibur, Tus Elegidos Te Aman! ¡Kâlibur, Muerte Que Libera! ¡Kâlibur, Semilla de Piedra Congelada! ¡Kâlibur, Verdad Desnuda Recordada!
https://institutoclaret.cl/wp-content/uploads/2021/04/Conociendo-las-lentes.pdf
https://www.macula-retina.es/que-es-la-corteza-visual/
http://www.gisiberica.com/lupas/TEORIA%20DE%20OPTICA.htm
https://edea.juntadeandalucia.es/bancorecursos/file/045bb4fb-0376-4225-b090-28d6c0936503/1/es-an_2017011712_9162415.zip/21_el_ojo_capta_la_imagen.html?temp.hn=true&temp.hb=true

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